¿Qué saben los pernos y trabes de la muerte?
Viajar en metro en la Ciudad de México desde siempre ha representado una odisea para los millones de usuarios, que, por necesidad, todos los días utilizan este medio de transporte público. Pero, ¿qué sabe alguien que regresa a casa a descansar luego de una jornada laboral o de estudios, de pernos y trabes mal soldadas y fusionadas, como para que se desplome un tramo de la Línea 12, y deje como saldo 26 muertos más decenas de heridos?
Nada. La mayoría de quienes abordaban la línea 12 entre empujones, ya no para ganar un asiento, sino para tener un espacio en uno de sus vagones, no sabían nada de deficiencias en la construcción ni de fallas estructurales, mucho menos de falta de pernos en las trabes para hacer el traslado seguro.
Los resultados del primer reporte, de tres fases del peritaje de la empresa noruega Det Norske Veritas (DNV) arrojó esta información, entre otros datos: en la construcción de la Línea 12 se utilizaron diferentes tipos de concreto, las soldaduras no estaban concluidas o fueron mal ejecutadas, pernos que se soltaron del acero, en fin, un fallo grave de construcción.
El peritaje aún no termina. En el recuento de los daños hasta la palabra resulta confusa para los lesionados y las familias que perdieron a un ser querido aquel 3 de mayo a las 22:25 horas, cuando se desplomó una estructura del tramo elevado de la Línea 12, entre las estaciones Olivo y Tezonco, sobre la avenida Tláhuac.
Mas, qué representa un “peritaje” para las familias de las víctimas que cayeron unos sobre otras tras el desplome, o para los que fueron aplastados por la trabe en su automóvil sobre la avenida Tláhuac, o para aquellos cuerpos sacados de entre los escombros; o qué decir de aquella mujer, Margarita, que perdió a su hijo de 13 años, Brandon Giovanny unos días antes del Día de las Madres, que devastada expresó: “Nada me devuelve a mi hijo”.
El gobierno de la Ciudad de México deberá ofrecer a las víctimas algo más que resultados de peritajes, que si bien, son necesarios para determinar qué ocasionó una desgracia de tal magnitud, como dice Margarita, no le devuelven la vida a Brandon, Nancy, Ismael, Aracely, Gabriela, Ildefonso, Melitón. Sí, porque las víctimas tienen nombres al igual que los responsables de esta negligencia.
El gobierno también deberá ofrecer tranquilidad a los millones de usuarios que dependen del tren metropolitano, aunque viajar en él, una aventura riesgosa siempre será, porque si no dejas la sandalia afuera del vagón por entrar a los empujones, te hurtan la cartera, te dan tu manoseada, o se sueltan los pernos y desploma una trabe, que nada saben del dolor que deja la muerte.




