Por: Noé Flores Cortés
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*Apareció Héctor Espino, histórico
*Cañeros CNPR de Ángel Gómez Tapia, beisbol con causa comparte momentos memorables de la pelota
Continuamos con las historias y momentos memorables del béisbol mexicano, con el apoyo de los Cañeros CNPR de Ángel Gómez Tapia y su béisbol con causa; en la era de los 60’s y 70’s, Tigres y Diablos se hicieron dueños de la escena, siendo tres triunfos para los felinos y dos para los escarlatas; pero otros hechos relevantes fueron que Ronaldo “Ronnie” Camacho acabó con un récord de jonrones, pero poco le duró el gusto; surgió Héctor Espino destructor mexicano.
En 1960, Tigres se coronó campeón de la Liga Mexicana bajo la batuta de Guillermo “Memo” Garibay; en 1961 fue el Águila de Veracruz quien conquistó el cetro, con Santos Amaro en la dirección; en 1962 Sultanes de Monterrey fue el mejor con “Sungo” Carrera.
Fue en 1963 cuando Puebla brilló con luz propia, jugando en el Estadio Ignacio Zaragoza, bajo la dirección del cubano Antonio “Tony” Castaño, coronándose campeón al superar en el standig a Diablos, que quedaron a 9 juegos de ventaja y Sultanes a 10. Dato curioso es que Tigres perdió un juego por forfit frente a Puebla y Reynosa otro ante Monterrey.
Ronnie Camacho campeón jonronero
En esa misma temporada Ronaldo Ronnie Camacho se proclamó campeón de bateo y rompió un récord.
En 1941 apareció Joshua Gibson, jugando para Veracruz (Águila), en 94 juegos impuso un récord de jonrones con 33; el objetivo por muchos años fue romper esa marca. En 1958 el jardinero central de los Sultanes de Monterrey, Edward Morre, amenazó peligrosamente esa marca, pero se quedó a uno de empatar, al disparar 32 vuelcacercas; pero en 1960 el cubano Aldo Salvent, de los Petroleros de Poza Rica, estableció un nuevo récord con 36 bambinazos.
Si la marca de Gubson parecía difícil, ahora la de Salvent parecía una montaña inaccesible, pero apareció Ronaldo “Ronnie” Camacho de los Pericos de Puebla, y en 1963 culminó con 39 cuadrangulares, para imponer una nueva marca.
Héctor Espino
A pesar de la marca impuesta por Ronaldo “Ronnie” Camacho de 39 cuadrangulares, muy poco le duró el gusto, pues a la siguiente temporada, en 1964 apareció el “destructor mexicano” Héctor Espino y despedazó la marca al mandar para la calle a doña blanca en 46 ocasiones, en una gran demostración de poderío, iniciando así una historia que se convirtió en leyenda.
Pero la historia de los jonroneros no termina ahí, pues la marca del “Superman” Héctor Espino la despedazó en 1986 Jack Pierce, con los Bravos de León, con 54 batazos de vuelta entera.
“Guerra Civil” Diablos y Tigres
Al continuar con los campeones de la Liga Mexicana, en 1964 Diablos se proclamó campeón con Tomás Herrera en el cajón de coach; en 1965 y 1966, fueron los Tigres quienes impusieron su ley al proclamarse campeón; en la 66 ganó la “Guerra Civil” a Diablos en seis juegos en el playoffs.
En 1967 el título fue para los Charros de Jalisco de Memo Garibay; en el 68 Diablos levantó la voz con Tomás Herrera; mientras que en 1969, el campeonato se fue a la frontera, con Broncos de Reynosa, dirigidos por Miguel Sotelo.
El Águila de Veracruz en 1970 brilló con luz propia, bajo la dirección de Enrique Izquierdo y en 1971, los Charros de Jalisco de Benjamín “Cananea” Reyes o “Pelón Mágico” se proclamaron campeones venciendo en el playoffs a los Saraperos de Saltillo, que un año después volvieron a perder, ante los inolvidables y añorados Cafeteros, de lo cual platicaremos más adelante.