Benito Juárez Ramírez
Zongolica, Ver.- La población privada de su libertad en el Centro de Reinserción Social (Cereso) de Zongolica realiza; para sostener a sus familias, aprenden a realizar trabajos artesanales a base de madera, piel y tejidos de plástico.
Las lámparas, joyeros, cuadros, fruteros, servilleteros y adornos de madera son exhibidos para su venta en los bajos del palacio municipal, junto con bolsas tejidas de hilos de plástico y las impresionantes imágenes que son bañadas de resina.
Concepción Choncoa Hernández, esposa de Manuel “X” que está bajo proceso por un delito menor en el reclusorio regional de esta zona serrana, dijo que gracias a los trabajos artesanales que elabora su marido, ha podido sobrevivir con su pequeño hijo de 2 años.
Pero como no alcanza para todo, ella trabaja realizando limpieza en algunas casas, donde también prepara la comida de una familia de maestros, quienes dan clases todo el día.
Y es que, como parte del programa de rehabilitación de este centro penitenciario, las personas que están privadas de su libertad se les capacita en un taller de carpintería o en actividades de talabartería con una persona que le invierte en ese ramo.
La mayoría de la población reclusa está enfocada en la elaboración de artesanías que comercializan para obtener ingresos que contribuyen en el gasto familiar.
En el área de la elaboración de muebles y artesanías de madera trabajan cuarenta personas, otros trabajan el plástico, pero los que más trabajo tienen son los dedicados a la elaboración de artículos de talabartería.
Este tipo de trabajos se realizan durante todo el año, y se trata de la elaboración de cinturones, dijo Concepción, quien espera que muy pronto salga su cónyuge para estar juntos y continuar su vida de manera normal.


