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*Yunes, ¿el legado del odio?

Por Iván Calderón

De continuar con la implementación de una extensa campaña de odio contra las instituciones del estado, el gobernador electo Miguel Ángel Yunes Linares seguirá ganando sin duda alguna presencia mediática, pero a manera proporcional perderá la credibilidad obtenida el pasado 5 de junio.

Para nada sirve una intestina batalla ya sea contra la prosperidad o contra la actual legislatura, ya que como lo hemos dicho antes, el tiempo de Yunes iniciará a partir del 1 de diciembre, no antes, ni después.

Yunes, el azul, obtuvo en las pasadas elecciones un respaldo histórico y con él se alzaron las esperanzas de una nueva forma de gobernar, inyectándose con la vitalidad de un ejercicio ciudadano.

El oriundo de Soledad de Doblado después de su triunfo y doblegado por su sangre Iraquí, lo único que ha emprendido es una inútil disputa solicitando de manera infantil un trato de transición priista, cuando ni en sueños pasará.

El político veracruzano está pecando de ansiedad, y bajo el mote que se está ganando a pulso del “gober ansioso”, no se da cuenta que su proceso de transición es histórico y el más difícil que ha vivido y vivirá Veracruz.

Su mandato será marcado por un próximo congreso donde se libraran álgidas discusiones con una legislatura sellada por la diversidad. Además de la existencia de una coalición de alcaldes tricolores que sabrán representar al PRI que necesariamente será refundando buscando los ideales que forjaron su creación, buscando las victorias en los procesos locales y el 2018.

Hay que decirlo, los 24 meses de gobierno de Miguel Ángel Yunes Linares no serán nada fáciles.

Y ante esto, el mismo mandatario electo en vez de invitar a la integración de los veracruzanos, incendia los ánimos con animadversión social.

Es cierto, los simpatizantes de Yunes Linares odian con odio jarocho a los priistas, incluso, el mismo alcalde de Boca del Río llamó públicamente maldito a Javier Duarte.

Sin embargo, representando solo a una fracción de la sociedad, el siguiente jefe de las instituciones de Veracruz, debería de convocar a la mesura, la calma y la paz, y no incitar a una desgastante cacería de brujas que le traerá pésimos resultados.

Yunes Linares debe de entender que el cambio ya está dado, que la campaña ya terminó y que lo que vendrá después será gobernar para todos, y demostrar así que su proyecto de gobierno es inteligente, constructivo e incluyente.

De lo contrario, la única herencia que dejará cuando concluya su mandato será el de un legado de odio y de rencor.

Si el cobrar viejas facturas, desatar una persecución y llamar al odio será la política de gobierno de Yunes Linares, de verdad que iríamos para atrás.

Veracruz es un estado de gente que cifra sus sueños en la esperanza de paz y progreso.

Aún se está a tiempo de que esto sea una realidad.

@IvanKalderon

ivancalderonflores@outlook.com

www.eldelsur.com

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