¿Qué sucede después de morir?

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FERNANDO F. CANCELA

Preguntarle apreciado lector (a), ¿cuál es el sentimiento que viene a su mente cuando alguien le habla sobre la muerte?

Comentarle que de acuerdo al estudio de la Biblia, sé que… de entre todos los seres que habitamos este planeta tierra, el hombre es el único que sabe que va a morir; el perro, el caballo, la vaca y demás animales, no saben que morirán, en ese sentido, las preguntas obligadas serían, ¿por qué entonces los seres humanos rehuimos a la muerte? ¿Por qué en las reuniones familiares y de entre amigos en el café, preferimos no hablar de la muerte?

Una de las preguntas más difíciles de la vida es: ¿Qué pasa cuando morimos? Con mucho dolor por la pérdida del ser amado, los humanos nos realizamos esta pregunta una y otra vez; existe mucha incertidumbre al respecto, sin embargo, sabemos que de una u otra manera, tendremos que experimentar la muerte; es pues… inevitable, y es entonces cuando nos invade la tristeza y la desolación.

En ese sentido, hay personas que viven aterrorizadas por saber que van a morir. A la fecha, diez mexicanos por ejemplo, han sido ejecutados en Estados Unidos desde que la pena de muerte fue implementada en 1926.

De los ocho mexicanos que han recibido la pena de muerte, siete han sido ejecutados en Texas y sólo uno en Virginia. La ejecución más reciente de un mexicano, se dio en el 2011; se trata del cruel asesinato de Humberto Leal García, por quien incluso, el presidente Barak Obama, solicitó el indulto, y pese a ello, murió a través de la inyección letal en la prisión de Huntsville, Texas. ¿Se imagina usted, en las condiciones psicológicas en las que ellos murieron?

Cuenta la historia que Ana Bolena, reina de Inglaterra por su matrimonio con Enrique VIII y popularmente conocida por haber sido decapitada por adulterio, incesto y traición, al saber que sería ejecutada en la guillotina, encaneció de un día para otro.

Dice el Presbítero de la Primera Iglesia Bautista de Xalapa Armando Díaz Salazar, que a él como pastor, le ha tocado cerrar los ojos de mucha gente al morir, y que algunos de ellos, han muerto con angustia por no saber hacia dónde van, sin embargo, vea usted lo que dice el libro de Eclesiastés de la Biblia escrito por el Rey Salomón, en su capítulo 7 y versículos del 1 al 4: “Vale más el buen nombre que el buen perfume. Vale más el día en que se muere que el día en que se nace. Vale más ir a un funeral que a un festival. Pues la muerte es el fin de todo hombre, y los que viven debieran tenerlo presente. Vale más llorar que reír; pues entristece el rostro, pero le hace bien al corazón. El sabio tiene presente la muerte; el necio sólo piensa en la diversión.”

¿Porque dice el sabio Rey Salomón que es mejor el luto, el llanto, el final y la muerte que la alegría, las fiestas y la diversión? Trataré de explicarle…

Los seres humanos, tenemos la creencia de que el nacimiento, es mejor que el morir, sin embargo, a la luz de las escrituras, nos damos cuenta de que no es así. Los padres de familia no queremos que nuestros hijos sufran al pasar por donde nosotros pasamos, por eso les damos todo lo que nos piden hasta que llegan a la adolescencia y les concedemos ir al antro una y otra vez para que se diviertan en vez de permitirles caminar por donde nosotros caminamos, en ese sentido, déjeme decirle que hijos que no luchan, jamás estarán listos para sufrir.

Dios es infinitamente sabio y tenemos que confiar en él, por eso es bueno que de vez en cuando, debemos dejar que la tristeza nos invada, pues es la única forma de pulirnos; lo que si tenemos que aprender, es a ser felices a pesar del dolor, y confiar en que Dios siempre estará con nosotros, si observamos bien, el dolor nos hermana, nos hace nobles… nos sensibiliza.

Si es observador, se tuvo que haber dado cuenta por ejemplo que la muerte de Juan Gabriel, dejó en México un tremendo dolor; ahorita todo mundo quiere hablar de él; en la prensa, radio y televisión, todo el tiempo se comenta sobre lo que hizo, de sus canciones, de su vida; su muerte causó gran hermandad entre los mexicanos; ayer mismo en Bellas Artes, se tornó en un ambiente de profunda tristeza y sensibilidad.

¿Recuerda cuando ocurrió el terremoto del 85? Los mexicanos nos unimos en torno a la muerte de nuestros connacionales. El Tenor Placido Domingo, quien perdió a algunos de sus familiares en uno de los edificios de Tlatelolco, se dio a la tarea de unificar a la gente y formar cadenas humanas de ayuda para retirar los escombros que se encontraban sobre sus cuerpos, este acontecimiento, causó una gran unión y consternación.

En ese sentido, lo que enseña el libro de Eclesiastés es que tenemos que vivir con conciencia de virtud; que debemos vivir con la conciencia de que algún día vamos a morir pues solo la persona que está lista para vivir, está lista para morir.

Si supiera mi apreciado lector (a) que hoy mismo será el día que muera ¿qué haría? Seguramente, le daría la perspectiva de vivir al máximo.

En la carta del Apóstol Pablo a los Corintios 15:26 dice así: “El último enemigo que será destruido es la muerte.” En ese sentido, con relación a la declaración de Pablo; ¿cuáles son las tres cosas que nos enseña acerca de la muerte? Bueno, Pablo nos enseña primero que la muerte es un enemigo; segundo, que la muerte es un enemigo que será destruido y tercero, que es un enemigo que será destruido a lo último.

Decirle que la muerte no es parte de la creación de Dios, nosotros usted y yo fuimos creados para vivir, es por eso que no queremos hablar de la muerte, pues la vida es hermosa, Dios la hizo así y salvo algunas personas que deciden escapar por la puerta falsa y quitarse la vida al entrar en etapas depresivas incurables, la vida… es bella. La muerte es un advenedizo; la muerte no es una amiga, es una enemiga; es un huésped del mal, es una hija… del maligno, de Satanás. Dios no tenía contemplada la muerte en su creación; es por eso que el último enemigo que será destruido, es la muerte.

Pero hay que decirlo, la muerte es el salario del pecado original, así lo dice el Apóstol Pablo, que si pecamos vamos a morir, sin embargo, explicarle que hay dos clases de muerte, la muerte biológica y la muerte espiritual; la muerte biológica es la que todos conocemos y es cuando las lesiones se producen de modo irreversible en el cerebro que hacen imposible la recuperación de la respiración y el pulso, y la espiritual, cuando estamos apartados de Dios.

Es posible que algunos todavía estemos vivos cuando cristo regrese, pero si no es así, si cuando cristo regrese hayamos muerto, no debemos preocuparnos; de lo que si debemos preocuparnos es de tener fe y servirle a Dios, de esta manera podemos morir tranquilos y esperar la resurrección de los muertos.

La muerte ahora nos causa dolor pero no siempre se saldrá con la suya, pues la muerte será destruida por Dios. Dios le aplastará la cabeza como a una vil rata de cuatro patas. De hecho, la muerte ya fue vencida con la resurrección de nuestro señor Jesucristo, sin embargo, con su gran poder, Dios podría destruirla de una vez y para siempre, pero… ¿sabe usted porque Dios no destruye a la muerte? Para que aprendamos a vivir por la fe.

En la primera carta del Apóstol Pablo a los Corintios capítulo 15 y versículos del 54 al 58, Pablo nos da una solución para no vivir con el terror de la muerte y dice así: “Entonces, cuando nuestros cuerpos mortales hayan sido transformados en cuerpos que nunca morirán, se cumplirá la siguiente Escritura:

La muerte es devorada en victoria.

Oh muerte, ¿dónde está tu victoria?

Oh muerte, ¿dónde está tu aguijón?

Pues el pecado es el aguijón que termina en muerte, y la ley le da al pecado su poder. ¡Pero gracias a Dios! Él nos da la victoria sobre el pecado y la muerte por medio de nuestro Señor Jesucristo.

Por lo tanto, mis amados hermanos, permanezcan fuertes y constantes. Trabajen siempre para el Señor con entusiasmo, porque ustedes saben que nada de lo que hacen para el Señor es inútil.”

En ese sentido, si recordamos el capítulo 11 del libro de Juan titulado “La resurrección de Lázaro” dice así:

Un hombre llamado Lázaro estaba enfermo. Vivía en Betania con sus hermanas María y Marta. María era la misma mujer que tiempo después derramó el perfume costoso sobre los pies del Señor y los secó con su cabello. Su hermano, Lázaro, estaba enfermo. Así que las dos hermanas le enviaron un mensaje a Jesús que decía: Señor, tu querido amigo está muy enfermo.

Cuando Jesús oyó la noticia, dijo: La enfermedad de Lázaro no acabará en muerte. Al contrario, sucedió para la gloria de Dios, a fin de que el Hijo de Dios reciba gloria como resultado. Aunque Jesús amaba a Marta, a María y a Lázaro, se quedó donde estaba dos días más. Pasado ese tiempo, les dijo a sus discípulos:

-Volvamos a Judea.

Pero sus discípulos se opusieron diciendo:

-Rabí, hace solo unos días, la gente de Judea trató de apedrearte. ¿Irás allí de nuevo?

Jesús contestó:

-Cada día tiene doce horas de luz. Durante el día, la gente puede andar segura y puede ver porque tiene la luz de este mundo; pero de noche se corre el peligro de tropezar, porque no hay luz. -Después agregó-: Nuestro amigo Lázaro se ha dormido, pero ahora iré a despertarlo.

-Señor -dijeron los discípulos-, si se ha dormido, ¡pronto se pondrá mejor!

Ellos pensaron que Jesús había querido decir que Lázaro solo estaba dormido, pero Jesús se refería a que Lázaro había muerto.

Por eso les dijo claramente:

-Lázaro está muerto. Y, por el bien de ustedes, me alegro de no haber estado allí, porque ahora ustedes van a creer de verdad. Vamos a verlo.

Tomás, al que apodaban el Gemelo, les dijo a los otros discípulos: “Vamos nosotros también y moriremos con Jesús”.

Cuando Jesús llegó a Betania, le dijeron que Lázaro ya llevaba cuatro días en la tumba. Betania quedaba solo a unos pocos kilómetros de Jerusalén, y mucha gente se había acercado para consolar a Marta y a María por la pérdida de su hermano. Cuando Marta se enteró de que Jesús estaba por llegar, salió a su encuentro, pero María se quedó en la casa. Marta le dijo a Jesús:

-Señor, si tan solo hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto; pero aun ahora, yo sé que Dios te dará todo lo que pidas.

Jesús le dijo:

-Tu hermano resucitará.

-Es cierto -respondió Marta-, resucitará cuando resuciten todos, en el día final.

Jesús le dijo:

-Yo soy la resurrección y la vida. El que cree en mí vivirá aun después de haber muerto. Todo el que vive en mí y cree en mí jamás morirá…

A la luz de los últimos versículos (25 y 26), la solución al problema de la muerte, es que debemos creer y vivir en Jesús para poder vivir después de la muerte, es decir, poder gozar de la promesa de Jesús que es, la resurrección.

Luego entonces, la muerte si tiene algo bueno, y eso es que nos enseña a confiar en cristo, por lo que cuando nos llegue mi apreciado lector (a), debemos cerrar nuestros ojos y dormir confiados en que el señor algún día no muy lejano… seguramente nos levantará. Que Dios lo (a) bendiga ahora y siempre.

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