El “pregonero” de Tomatlán

[Fotografía: Irving Flores Ojeda]

Zaira Juárez García

“Hoy es el último día para pagar su recibo de luz, para agilizar su pago, favor de llevar su recibo anterior. Hoy estarán cobrando hasta las tres de la tarde”…anuncia desde las alturas don Gaudencio Ramos Romero, llamado por algunos como el “pregonero” o el “anuncia muertos”, en Tomatlán.

“El pregonero”, pareciera haberse quedado en la época colonial, pero en poblados como Tomatlán, aún existe un pregonero más “moderno”, porque anuncia con ayuda de unas bocinas.

Tomatlán, cuyo nombre proviene del náhuatl y significa “lugar de tomates” o “lugar junto a los tomates”, es un municipio enclavado en la región de montañas, entre los municipios de Coscomatepec e Ixhuatlán del Café, a casi una hora de Córdoba y a una distancia aproximada de 55 km de Xalapa.

Un poblado donde la mayoría de las personas se conocen. Basta con preguntar en una tienda por una persona y te dirán donde vive.
— ¿Disculpe señora sabe dónde vive don Gaude?, me dijeron que es la persona que anuncia aquí en Tomatlán.
—Sí, mira, ¿ves la tienda que está frente al parque?, donde se ve ese carro rojo. Ahí vive don Gaude.

Así llegamos con Gaudencio Ramos Romero, originario de Tomatlán. Un hombre de complexión robusta; viste bermuda de mezclilla, playera blanca con azul, un arete en la oreja izquierda y un sombrero desgastado por el paso de los años.

En esta localidad, no hay medios de comunicación locales. Sólo llegan periódicos de Córdoba, donde incluyen noticias del poblado en la sección regional. Por eso cuando en este municipio con menos de 4 mil habitantes, se debe comunicar un aviso importante al instante, muchas personas acuden con Gaudencio Ramos.

Él hace diversos anuncios, desde una muerte hasta la llegada del gobernador. Comenta que como Tomatlán tiene pocos habitantes sus mensajes llegan a casi todos.

“Hay veces que cuando personas fallecen a las diez u once de la noche, sus familiares me piden que lo anuncie para que los acompañen a los rosarios”, expresa.

Por anunciar muertes y avisos de urgencia en la noche, algunos vecinos le dicen también “merolico”, en forma de crítica porque según ellos no los deja dormir.

Las personas observan desde la calle, la casa-tienda, donde se ubica la torre con bocinas, algunos murmuran ahí vive el “merolico”, mientras otros van a comprar algunas botanas, refrescos o algún producto que necesiten de la tienda de don Gaude.

Pocos saben que la palabra merolico surgió por un médico de nombre Juan de Meraulyok que llegó a México en 1879. Según la revista Algarabia, al ser un apellido difícil de pronunciar le decían “señor Merolico”

Este personaje ofrecía por medio de anuncios sus servicios de médico cirujano y dentista que ejercía en plena calle.
Pese a las críticas y burlas de algunas personas, don Gaudencio Ramos Romero, es indispensable para dar anuncios importantes, inclusive los de Protección Civil.

Él sabe que en el pueblo muchas personas lo critican, conoce que apodos le ponen y que incluso algunos otros no lo ven con agrado, “Es aguantar todas las críticas de la gente, ahí va el anuncia muertos, el merolico, el embustero”.

Algunos de los muchos apodos, se relacionan con mensajes que emite y después el pueblo le reclama. Entre ellos una vez en la que el gobernador iba a llegar a Tomatlán. Me dijeron “anuncia que ya viene el gobernador, oye que le cambies que viene al campo”.

Informó que llegaría al parque, porque así se lo habían pedido las autoridades, pero después cambiaron la llegada a un campo deportivo. “A veces lo comprometen a uno, por eso ahora les digo que si quieren un anuncio me lo den en un papel, para que yo compruebe y no cargue con responsabilidades de que estoy engañando”.

Este controversial personaje, desde hace casi diez años, se dedica a anunciar por medio de una especie de torre de fierro con bocinas, ubicada arriba de su casa y también con “perifoneo” en un carro.

Para llegar a la torre, debe subir dos escaleras; la primera es en forma de caracol, al subir esos escalones llega a la planta alta donde tiene algunas herramientas con las que realiza su trabajo de soldador y después sube una escalera de fierro improvisada, que debe sostener y subir con cuidado para no caer.

Son casi nueve metros de altura hasta donde tiene su micrófono y equipo de sonido. Ahí tiene apenas un techito de lámina, con hules para proteger los aparatos, además se observan un bonche de papelitos.

Desde esa altura, se ve casi todo el pueblo. Enfrente está el palacio municipal y la escuela Benito Juárez y a un respaldo la iglesia de Tomatlán. -Esto facilita que los mensajes del señor “Gaude” lleguen a los habitantes-.

Una, dos y hasta tres veces al día repite un mensaje para que el pueblo se entere, porque asegura que muchos de los habitantes de Tomatlán salen a trabajar fuera del municipio.

Reconoce que es un trabajo que requiere de mucho tiempo, porque nunca sabe si pasará algo importante que deba anunciar. Este trabajo que muchos critican le deja un dinero extra para para sobrevivir. Como muchas personas en México don Gaude, tiene más de un trabajo. Es soldador, comerciante y “el pregonero del pueblo”.

 

¿Qué era un pregonero?

Según el libro “El Periodismo en México”, 450 años de historia (María del Carmen Ruíz Castañeda, Luis Reed Torres y Enrique Cordero). En el año 1524 se encontraron las primeras noticias sobre los pregoneros. “Hombres que de manera primitiva informaban sobre las medidas tomadas por el ayuntamiento”, y considerados predecesores del actual periodista.

En ese tiempo no se daban noticias públicamente, sólo se informaba lo que aprobaba el cabildo. Pero a finales de 1525, Francisco González pregonero de la época, dejó saber al pueblo sobre el castigo impuesto a unos alborotadores.

Y en 1537, el pregonero Juan de Montilla recibió un premio de parte del cabildo capitalino por el servicio a la comunidad. Otros pregoneros del tiempo del virrey De Mendoza fueron Hernando Díaz, Juan González y Hernando Armijo. También considerados antecesores del periodismo en México.

“Ser un pregonero moderno”

Para Gaudencio Ramos Rosas, comunicar en Tomatlán era una necesidad. Por eso después de participar en algunas campañas políticas en su municipio, decidió independizarse e instalar la torre con bocinas en la azotea de su casa.

“Estudié hasta la preparatoria y nunca imaginé dedicarme a esto, todo empezó con la política y encontré una alternativa para ganar dinero”, expresa don Gaudencio mientras acomoda su sombrero.

Por perifonear un mensaje en el carro cobra 250 pesos, porque el precio de la gasolina, incrementa su costo y su ganancia es sólo del 30 por ciento. El dinero que le deja esta actividad lo utiliza también para darle mantenimiento a su equipo de sonido.

Calcula que a la semana llega a dar de diez a quince avisos. “El uso del perifoneo ha incrementado, porque aquí en Tomatlán es necesario para anunciar eventos, fallecidos, de todo tipo”.

En este municipio, no existe otra torre de 18 metros de alto como la que instaló el señor Gaudencio, sólo hay otras personas que en un carro perifonean anuncios sobre todo de negocios; sin embargo muchos dejan de hacerlo, al no obtener las ganancias deseadas y tener que invertir mucho tiempo.

Subir, bajar y volver a subir las escaleras, aguantar críticas, son lo de menos, porque es un trabajo que le gusta y le genera ganancias económicas. Pero a veces le preocupa pensar en el futuro, porque sabe bien que ninguno de sus dos hijos continuará con esta labor; uno es ingeniero en mantenimiento industrial y el otro diseñador gráfico, a ninguno de los dos les interesa ser “el pregonero del pueblo”.

“Lo malo es que uno no es eterno y no hay más personas interesadas en este trabajo, no saben que es negocio, les da vergüenza agarrar un micrófono”, concluye don Gaude, el “pregonero moderno”.

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